El Viaje Inmóvil

Página de Carla Maliandi

miércoles, enero 26, 2005

Breves palabras de regreso

Acabo de recuperarme de una peritonitis que me atacó sorpresiva y traicionera, que me tuvo acostada varios días con tubitos en las venas y demás porquerías pero que pasó bastante rápido y sin complicaciones mayores, más que los proyectos atrasados. Estar internada es una experiencia que no había vivido nunca y que en mi caso fue muy leve pero suficiente para imaginar la vida de quienes necesitan asistencia y son pinchados por enfermeras constantemente y comen comida de hospital, huelen olores de hospital y a los que el mundo puede reducirseles a un dolor físico que destruye todo lenguaje.
Durante esta rara estancia terminé de leer la antología de poemas de Lamborghini y cayó en mis manos un libro de cuentos de Marie Luise Kaschnitz, una escritora alemana nacida en 1901 cuyos cuentos reunidos en un librito que se llama Lange Schatten (Las largas sombras) me fascinó.
Ya estoy de nuevo en Buenos Aires, me siento casi fuerte y dispuesta a darle pelea al año que empezó extraño y furioso. Solo quiero escribir los nombres de esta gente que creo no volveré a ver ni escuchar en mi vida: Horacio (en la habitación de al lado, se sacaba el suero y atormentaba a las enfermeras), mujer sin nombre (lloraba desconsoladamente), Irma (la enfermera más copada), Paola (la chica del parto complicado), los doctores De Matey y Menéndez (bronceadísimos pero bondadosos). Respecto a la salud y el cuerpo y la fragilidad de la vida y la felicidad, seguiré pensando mientras me como un helado, chau.

sábado, enero 08, 2005

Fragmento de cosa escrita en Mar del Plata

Permanecer en casa de sus padres era una tarea ambigua para Clara. Ayer pensaba en eso cuando se sentó al piano y recordó en sus manos una pieza de Chopin. Pausa. Le encanta tocar Chopin, aunque sea mal.
Lo que sigue: se levanta del piano y descubre que la luna de Mar del Plata no se parece a la de Palermo para nada. Entonces piensa en volver, en que la están esperando, en que es su deber, pero se queda.
Siempre hay unos días mas, hasta que su cuerpo se ponga tan rosado que la madre le advierta sobre el cáncer de piel y los peligros del sol.
Clara es una privilegiada, ella puede elegir no pasar por las peatonales atestadas de familias turisteadoras , de calles que ofrecen el peor teatro del mundo o tu carta natal por cinco pesos, pero igual lo hace, es que en el fondo le debe gustar.
Algunos cometarios oídos por Clara al pasar: “Parece que el planeta se esta inclinando”, “Nos venimos salvando de la tormenta porque se la traga el mar”, “si la cerveza cuesta cinco pesos es porque si te la cobro dos se me llena el boliche de negros, negros de negros y negros de cabeza”, “Maaaaa el Alan me esta molestando”, “Norma vení que ya empieza el show de las aguas danzantes, vení que es una preciosura”
Descubre Clara que el café en Mar del Plata es mucho más rico, las medialunas también, la cerveza de Antares es de lo mejor que hay, que su familia (una versión tercermundista y tana de los Locos Adams) es en el fondo adorable y se recuesta a mirar el mar masticando un turrón durísimo que sobró de la fiestas mientras piensa: “que lindo que es estar en Mar del Plata”. Claro, esto lo piensa Clara, yo no lo tengo tan claro.

domingo, diciembre 12, 2004

Ezeiza

Ahora tiene un espacio nuevo,
moderno y lustroso
que no estaba cuando mi abuela
agitaba pañuelitos
siempre haciendo chau
con la manito
porque sus hijas se iban, desamoradas
y allá, tan lejos,
nos fabricaron a nosotros
sus nietos.
Ezeiza,
de llantos inevitables
una chica corre con un zapato solo
escapa de las balas
sorprendida
y en los árboles
MASACRE
y en los bosques
fantasmas que se resisten
a las bienvenidas
de los carteles sonrientes
de las filas de los taxis.
Ezeiza,
valijita de lata
en mis manos chiquitas
aviones que tienen caras
corazón desbordante
Alemania y hermanito,
postales que se pierden con los años
y las mudanzas.
Ezeiza de abrazos
tantos
¿qué habrá al terminar
el puente de aire?.
El cielo que me trajo y me llevó y me trajo
ayer me dictó
frasecitas
como secretos
casi audibles
como versos cortados
que mi birome escribe.


martes, noviembre 16, 2004

El mapa de los dias

Más allá la incógnita, el presentimiento de la catástrofe anhelada, catástrofe que no mata sino fortalece. Más acá una araña camina entre mis papeles, ¿cómo contarlo?, camina y sus patas se estiran sobre un paisaje de sensaciones amontonadas, noche insomne, comida china, espejo roto. Camina y tiene un cuerpo para ser aplastado por la tapa de un libro, y luego apagar la luz, cambiar de almohada, prender la luz, mirar el día en el cielo, buscar a la araña debajo de algún cuaderno.
Es la mañana, podría tu cuerpo ser un suave y abundante alimento de mi espíritu y mi alegría, podría serlo talvez y la punta de mis dedos convertirse en cosquillas que se escurren por tu espalda y que susurran quisiera amarte, quisiera juntar mi mano con la tuya en un viaje interminable por selvas, ciudades tristes, ruinas y mares de todos los colores.
Podría mi cuerpo caer en una náusea lenta y alejarse para siempre sin nostalgia ni memoria. El teléfono no paró de sonar y los minutos del reloj otra vez pasaron la hora debida, tomé café y leí en Clarice Lispector:
“Alivia mi alma, haz que sienta que tu mano está cogida de la mía, haz que sienta que la muerte no existe porque ya estamos en verdad en la eternidad, haz que sienta que amar no es morir, que la entrega de sí mismo no significa la muerte, haz que sienta una alegría modesta y diaria”

Ahora el cielo de Buenos aires estalla de celeste, celestún, pájaros despertadores y suspiros que se elevan como encargos al firmamento.

sábado, octubre 16, 2004

Días de viajes y días de inmovilidades

Sí, nada quisiera más en este momento que salir y sin embargo algo, no sé que, me lo está impidiendo. Por eso escribo.La cosa parece fácil, peinarse, salir, entrar en la vida de los demás y preguntar que tal?, como va todo?.
Cuando mande a unos pocos amigos la dirección de esta página con bastante vergüenza, supe que de algún modo era para encontrarlos y entonces encontrarme a mí también y entrenar esto de escribir sin rumbo. Hoy fue un día de asfixia y escribir es como el oxigeno que necesito respirar a bocanadas.
Quiero recordar, recordar y respirar. Me vienen a la memoria las esperas ansiosas en las plazas de Adrogue, los nervios de los estrenos, el Rio de Plata extendiéndose bajo mis pies como masa de agua latiente y amorosa, todos los viajes, aquel a Madrid donde no pare de sonreír, el último a Yucatán, lugar que se me metió muy hondo, momentos todos de pulmones llenos y mañanas brillantes. A lo mejor las mañanas más brillantes y plenas sean las del futuro.
Estoy acá en mi casa, afuera el mataniños de Bush sonríe patológicamente, una mujer en el Chaco se las ingenia para darle de comer a sus siete hijos, un escritor termina una novela en un bar, una chica se hace un test de embarazo, un músico se muda a San Diego y se lleva todas sus ilusiones y ahorros, una actriz y su hijita fabrican armas para defenderse de los jabalís en un pueblo de montaña, una señora (bien loca y que me encanta) sueña con Pantalón, el personaje de la comedia del arte, y dice que se divierte con sus “locuras y aventuras”. Todo esto esta pasando, ardiendo bajo la misma noche.
Vamos a ver que pasa.

miércoles, octubre 06, 2004

Escrito hace tiempo, encontrado ayer.

Vierto en mí tu nombre muerto
bálsamo de mi sed pasada
y en mi boca se quema la noche,
arde la espuma de tu rabia y te beso
El verano no pasó,
páramo de astilla y hielo,
¿y quién nos puso en el desierto?
ya no lo recuerdo
ya no te recuerdo
ya no recuerdo
la noche negra de la mirada negra,
entonces,
no viertas en mi tu nombre muerto
que no puede durar más tiempo
dentro de mi rostro
tu gesto.

jueves, septiembre 30, 2004

Justificada ausencia

Queridos amigos, querida familia:
Hoy no voy a regresar como estaba previsto, decidí permanecer un tiempo más en El Cairo. Así que quédense tranquilos si no llego en el Barco a Buenos Aires a la hora señalada. Claro, quizás a alguno de ustedes los defraude esta decisión... en fin, tratemos de no crispar los ánimos.
Sepan todos que estoy bien, me hice un amigo en Tebas, es tuerto pero bien parecido. Esto no quiere decir que me guste, pero tenemos buenas charlas. Si tardo en escribirles no es por desgano o porque no los recuerde, solo que por momentos se me olvida el idioma materno y me veo imposibilitada a escribir en español. Ahora los dejo, el sol atraviesa las telas con que cubro mi cabeza y estoy necesitando llenar mi cantimplora. Si mi regreso se demora mucho más querrá decir que partí a la India, creo que será montada en el lomo de un león (es una manera barata y locochoquis). Ya detallaré dirección y código postal para que puedan escribirme. Por ahora esperaré sus cartas y cualquier ayuda económica que puedan mandarme, aunque más tarde renunciaré a la seguridad del hogar y el parentesco y buscaré verdades más altas, predicando mi mensaje a todo aquel que quiera oírlo.
No dejo de adorarlos.